Fín de la Segunda Guerra Mundial

Tal día como hoy hace 63 años la Alemania Nazi firma la rendición incondicional con lo que se pone fin a la Segunda Guerra Mundial en la que murio más del 2% de la población mundial. Comienza una nueva era para Europa.

No puedo hablar de la Segunda Guerra Mundial sin relatar una de las historias más terribles que he conocido. Llevaba menos de un año en el municipio de Sumida-Ku, al este de Tokio. La situación entonces no era fácil, el número de muertos como consecuencia de la guerra seguía en aumento y cada vez era más difícil conseguir algo de alimento para subsistir.

Recuerdo con mucho cariño nuestra casa de papel, aquel atardecer era de una belleza descomunal, la luz se filtraba creando en la casa un extraño romanticismo, pero la magia no estaba en la casa sino en los ojos de NA, una niña de 8 años que tuvo la desgracia de haber nacido en una época difícil. Solo contaba con el apoyo de su madre, Kaede, que vivía desbordaba y cada vez más enloquecida por la crisis, pero eso no le impedía tener una de las sonrisas más bonitas que jamás he visto en una niña. NA siempre me contaba todo, no paraba de hablarme, porque creía que yo era la reencarnación de su padre. Tenía sentido teniendo en cuenta que me encontró en un callejón el mismo día que este, combatiente nipón, falleció ejerciendo de kamikaze durante un combate por lealtad al emperador. Yo no podía entender porqué era considerado un héroe en aquel barrio si aquel hombre había destrozado la vida de su familia, matando a su vez a miles de personas que todos consideraban enemigos.

La noche del 3 de Marzo de 1945 dormía en los brazos de NA cuando un ruido ensordecedor hizo temblar toda la ciudad, en el cielo los bombarderos estadounidenses dibujaban la palabra “venganza”. Kaede entro a la habitación, cogió a su niña mientras esta me agarraba con fuerza y con lo puesto salimos a la calle y comenzó nuestra huída… ¿hacia donde? no lo sé, probablemente ni la madre de NA lo sabía, pero la mayoria de gente hizo lo mismo. Estuvimos corriendo durante 15 minutos, dudo que era más terrible si las explosiones que se sucedían de manera continua o el desesperado llanto de toda esa gente. NA lloraba amargamente, cerraba los ojos y con la voz entrecortaba presa del pánico me gritaba: – ¡papá ayúdame!. Si existe el infierno debe ser muy parecido al panorama que pude ver aquella fatídica noche.

El cielo primero era rojo del color de las llamas y de la sangre; pronto ni siquiera había cielo, el aire se fue cargando hasta que llegó un momento que todo era del color del humo y de la ceniza. Todo sucedía rápido aunque si los supervivientes rompieran la ley del silencio dirían que duró una eternidad. Cada vez había menos gente corriendo y menos gritos, cada vez más cuerpos en el suelo y calcinados.

De pronto, cuando el aire era prácticamente irespirable sucedió el peor de nuestros presagios. Una nueva explosión cayó muy cerca de nosotros tres e hizo que saltáramos por los aires. Caí boca arriba, sentí algo parecido a lo que llamáis impotencia, en ese momento hubiera dado cualquier cosa por no ser un muñeco de trapo y poder levantarme para ayudar a mi pequeña NA. Ser quien soy me condenó a contemplar el bombardeo durante las dos horas que duró y me castigó a no volver a acurrucarme en los brazos de aquella niña de ojitos rasgados…

Evidentemente, no he vuelto a saber nada de ellas. Durante mucho tiempo estuve pensando que lo mejor era que madre e hija hubieran fallecido después de aquel impacto antes de haberlo hecho por asfixia. La probabilidad de supervivencia era muy baja, pero en alguna parte de mi ser queda la esperanza de que se hubiera producido un milagro, y hoy, NA sea una mujer madura que ha tenido la posibilidad de disfrutar de todas aquellas cosas que le arrabataron durante su infancia, como consecuencia de una guerra que no era suya.

Tokio quedo sumida en el caos, aquellas dos horas de infierno Dantesco mató 83.783 personas más miles de desaparecidos según la policía metropolitana de Japón; dato superior al de la bomba atómica que aniquiló Nagasaki. En muchos países se hablaba de “éxito rotundo”, “victoria”, “motivo de celebración”… no entiendo como con algo tan terrible se puede hablar de éxito… lo peor de todo es que han pasado los años y si preguntamos a los libros de textos ¿quien ganó la segunda guerra mundial? te dan una respuesta cerrada. Supongo que tendría que dejar de ser un muñeco de trapo para entenderlo, mientras eso no ocurra seguiré pensando que el único perdedor fue el ser humano independientemente de su país, sexo, raza o religión y lo que perdió es lo único que le hace diferente de los animales: su condición de humano. Ante tanta frivolidad he llegado a pensar que las personas son asesinas por naturaleza, lo único que necesitan son motivos.

2 pensamientos en “Fín de la Segunda Guerra Mundial

  1. Otra vez me ha dado penita el puñetero e impotente muñequito jooo…A mi no me gusta la historia y has conseguido engancharme.TK

  2. Vientos del Norte me han dicho confidencialmente que piensas abandonar tu muñeco de trapo, su corta vida y sus vivencias, por falta de tiempo y otras quehaceres.
    Por favor no lo hagas. Sigue en el empeño.
    El mundo esta lleno de dudas respecto a todo, y la máquina cultural de hoy es, a todas luces la informática, y en parte, también tu personaje.
    Sé, positivamente, que eso lo sabes, incluso mejor que yo y por lo tanto te digo: Ánimo y adelante, no flaquees. No abandones tan pronto el original producto de tu imaginación.

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