Oscar Wilde, el pecado de ser diferente

Tal día como hoy hace 113 años Oscar Wilde fue condenado a dos años de trabajos forzados por su condición de homosexual, mediante un proceso judicial que cautivó a toda Europa.

Monumente dedicado en Dubl�n a Oscar Wilde

Por lo que he podido observar a lo largo de mi larga existencia, todos los humanos ignoran que los muñecos de trapo tengamos alma, siendo los locos y los niños la excepción que confirma la regla. La mayoría de las veces he caído en manos de adultos o adolescentes; estos suelen considerarnos un simple objeto de decoración al que no mueven en años. Esto nos convierte en seres tremendamente observadores, capaces de percatar detalles que para el resto de los mortales pasan desapercibidos.

Gracias a esa capacidad de observación pude conocer, aunque de lejos, a uno de los personajes más importantes del siglo, el conocido dramaturgo y escritor, Oscar Wilde; conocido por obras como “El Retrato de Dorian Grey” o “La importancia de llamarse Ernesto”. Para ello nos tenemos que situar en uno de los barrios londinenses más aristocráticos de la ciudad. Yo me encontraba en la habitación de una adolescente cuyo rostro, ni siquiera recuerdo, debido a que desde que me rescató de la calle, me colocó sobre la mesa de estudio que tenía junto a la ventana y no me movió hasta que hicieron limpieza, y así, ir a parar al contenedor.

En la puerta de en frente, vivía un reconocido escritor y dramaturgo con acento Irlandés llamado Oscar Wilde famoso por su inteligencia e ingenio. Wilde era la prueba fehaciente de que la elegancia y la clase no es tan solo una forma de vestir o una manera de caminar, sino algo mucho más profundo. El refinado talante de este hombre era un don innato. Él mismo, sabedor de su encanto, no dudo en proclamarse: “apóstol de la estética”.

Me encantaba verle pasear en su carrusel de armoniosa excentricidad y buen gusto. Todas las miradas, tanto de hombres como de mujeres, se fijaban en su refinado talante a la hora de llevar aquella moda extremadamente cuidada: pantalón y chaqueta de terciopelo, medias de seda negras, camisas vaporosas de cuello adornadas con un foulard, guantes color lavanda; todo esto, perfectamente complementado con un bastón cuya empuñadura resaltaba con piedras preciosas y un clavel fresco en la solapa que le otorgaba un toque personal inconfundible… por no hablar la exquisita fragancia del perfume que iba dejando a su paso.

Aparentemente, era una persona muy querida en el barrio, pero también contaba un grupo que confabulaba en su contra acusándole de practicar sodomía con otros hombres, es decir, tener relaciones sexuales con jóvenes de su mismo sexo. En la Inglaterra victoriana ser homosexual era un delito mal visto y castigado con la cárcel. Aunque, hoy en día, pueda parecer horroroso, no tenemos que olvidar que algunos países como Irán siguen castigando la sodomía entre hombres con la pena de muerte para ambos.

Una mañana bastante monótona fue interrumpida por el grito de un joven pidiendo auxilio. Luego todo trascurrió como una obra de teatro. Wilde fue el único que acudió en su ayuda. El chico le explicó que mientras repartía el periódico se había tropezado con la acera dándose un fuerte golpe en la rodilla. Parecía ser analfabeto pero lo compensaba con un indudable atractivo, el típico rostro inglés de pelo rubio y ojos claros.

Entonces conocí otra faceta de aquel hombre, felizmente casado y con dos hijos, llamado Oscar Wilde. Aunque en su conversación con el chaval trataba de ser cortés y educado, su mirada no podía ocultar el fuerte deseo que sentía hacia aquel chico. Aquello era algo doblemente prohibido, primero por la diferencia de edad y segundo por ser del mismo sexo, lo que excitaba al dramaturgo más que cualquier otra cosa. Ambos tuvieron una larga conversación, un terreno en el que el irlandés se movía como pez en el agua, con continuas adulaciones y notas de humor como si de una de sus obras se tratase. Finalmente Wilde logró ese buscado gesto de complicidad del joven y este accedió a entrar en su casa. A partir de ese día las visitas del joven eran habituales, en ocasiones salía cargado de regalos que, presumiblemente, le hacía el dramaturgo.

Obviamente empecé a creer las acusaciones que vertían sobre Oscar Wilde, pero no entiendo que había de malo en ello… En mi opinión a Wilde era un admirador de la belleza en estado puro y le gustaba disfrutarla y vivirla… por lo tanto ni era heterosexual, ni era homosexual, ni era bisexual… sencillamente sentía pasión y excitación por la belleza.

Esto me dio que pensar que tal vez, con el tiempo, el hombre evolucione hasta ese punto y sea capaz de enamorarse de un alma y no de su imagen asociada, o tal vez sea una paranoia y las hormonas sean más fuertes dejando todo tal y como está… tal vez, si yo tuviera hormonas… en fín, vuelvo al tema que me desvio…

Hasta aquí lo que viví. Más tarde, mientras yo estaba en otra parte del mundo, Wilde se enfrentó a una batalla legal contra el marqués de Queensberry. Este era el padre del lord Alfred Douglas, quien aseguran que fue el verdadero amor de Oscar Wilde.

Queensberry sentado en el banquillo por difamación y Wilde por su condición homosexual; Durante el juicio el marqués de Queensberry llevó numerosos testigos que habían mantenido relaciones con Oscar Wilde, entre ellos el joven repartidor de periódicos de nuestra historia, lo que me sorprendió bastante ya que parecía ser un joven sin muchos estudios pero con unos principios muy sólidos… ¿que precio habría pagado el marqués por el testimonio de aquellos jóvenes?

Finalmente, después de un gran revuelo social, Oscar Wilde fue condenado a dos años de prisión. A pesar de que continuó escribiendo, aun en la cárcel, había comenzado una etapa de decadencia para el dramaturgo, muerto en vida; de hecho, su muerte, le sobrevino tan sólo cinco años después.

Aquel hombre educado, sensible, amante de la estética, de la cocina y del arte se convirtió en la humillación de todo un País por el simple hecho de ser diferente. Esta comprobado que el ser humano tiende a rechazar lo que es diferente, lo que se sale de la media aritmética marcada por la sociedad… es la ironía de la libertad del hombre… una libertad inexistente puesto que siempre es esclavo de sí mismo.

Al salir de prisión Wilde no tuvo más remedio que huir a Francia y cambiarse el nombre por el de Sebastian Melmoth, para continuar con su vida. Es muy triste que un genio tenga que renegar de su propio nombre, para morir sin pena ni gloria, desesperado y en la quiebra total. Es muy triste que solo se sepa reconocer el arte cuando el artista muere… es muy triste…

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17 pensamientos en “Oscar Wilde, el pecado de ser diferente

  1. Es muy triste, en verdad es muy triste… esa frase la he puesto en un post haciendo referencia a Artaud y a Van Gogh.

    Diferentes, locos, excluidos, todo por la sociedad. siento que las bases (no pretendo catalogar) no son tan fuertes en la vida, lo que nos da fuerza es ser uno mismo y no tener miedo a ser diferente que los demás… triste, claro que lo es.

    Pero está la gloria de la inmortalidad… a veces, como a veces es un infierno.

    Besos.

  2. Gracias Melandro por la felicitación, espero que te sigas pasando y que los siguientes post también te gusten.

    Vampiresa: y de que sirve alcanzar la gloria de la inmortalidad si no estás ahí para verlo? porque es lo que les ha pasado a la mayoría de esos genios… es angustioso, a menos que sea cierto aquello de que “la muerte solo llega con el olvido”…
    Gracias por pasarte. Otro para ti

  3. Me ha gustado esta nueva historia de tu abnegado muñeco de trapo, que por lo visto, está en todo. He aprendido algunas cosas que ignoraba y por cierto: estos pequeños granitos de arena aumentan la capacidad oradora de cualquiera en este paso por el mundo. A la lectura del articulo que publicastes el mes pasado sobre Irlanda (concretamente Dublín) veo que esta ciudad, sus gentes, su ambiente,
    sus parques y la fragancia de sus verdes te hechizaron de verdad. Sigue en esa linea, disfruta de la belleza del entorno y aprovecha esos flash para respirar toda la felicidad que acompañan esos gratos momentos.
    El Cuervo.

  4. Agotada: Gracias por leerme y comentar. Bienvenida, un placer recibirte.

    tito Ángel: Como bien dices en Dublín pude inhalar algo de ese aire artístico y creativo que se respira en toda la ciudad, y me sirvió para conocer mejor a personajes como Joyce, Wilde o el propio Bram Stoker, responsable de que Wilde abandonara Irlanda tras descubrir que su primer amor, Florence Balcome, tuviera con este una relación sentimental.

    Vivi: muchas gracias por tu aplauso. Los aplausos son el mejor antídoto contra las dudas, los temores, la falta de tiempo, etc. Gracias por sanarme con tu aplauso.
    Por supuesto, no me queda otra remedio que devolvértelo porque lo que tú escribes también lo merece con creces.

  5. Cris, me siento muy alagado de que una profesional de la literatura como tú me lea y me ofrezca una crítica positiva. Gracias.

    Daniel, creo que aún nos queda mucho camino por recorrer en favor de la tolerancia, pero opino que cada vez va en aumento, lo que supongo que es positivo. Gracias por añadirme, ya lo he hecho yo también.

  6. La primera frase me ha dado de lleno en mi corazoncito de trapo, cuán cierto es que presumiblemente nosotros no sufrimos como ellos, y qué alejado de la realidad al mismo tiempo. Lo único que no me he planteado es si quizá mi alma también es de trapo, o de algún material distinto a la de ellos…

    Si hay una cosa en la que no puedo estar más de acuerdo con el apóstol de la estética es en que lo único que está por encima del bien y del mal es la belleza.

    Enhorabuena por este sitio.

  7. LA GENTE QUE CRITICA A LA DEMAS GENTE NO SE MIRAN ELLAS PRIMERO
    PORQUE LAS PERSONAS QUE CRITICAN SON MAS IMPERFECTAS

    CHAOSSSSSSSSSSSSSSS
    VIVA OSCAR WILDE AUNQUE ES FEO

  8. Este artículo es un caos total.
    1.- Se le reconoció como artista en vida, aunque luego cayera en desgracia
    2.- Un proceso que “cautivó a toda Europa”, pero qué dice?
    3.- A ver; el amante de Wilde, Alfred Douglas, tenía 16 años; hoy sería pedofíia
    4.-” que algunos países como Irán siguen castigando la sodomía entre hombres con la pena de muerte para ambos”, para ambos? seguro?
    5.- Wilde se quivocó. Acusó inicialmente al Marqués, y cuando perdió, este le acusó de difamación. Wilde, siguió los consejos de Alfred, que quería vengarse de su padre. Nunca debió empezar el juicio. Además,su abogado le pregunto: “seguro que no es usted sodomita”? Muy mala cabeza
    6.- Nos ha deja la maravillosa “Balada de la Cárcel de Reading” con su experiencia en la cárcel. Desgraciadamente murió de la infección provocada por una operación en el oído que le provocó un golpe que recibió en prisión. Se despidió desde la habitación del Hotel francés donde estaba diciendo: “Ese papel pintado de la pared es horrible, sobramos a él o yo mismo”. Genio hasta el final, malogrado por un vicio que no pudo controlar.

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